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FALLOS COMUNES EN CLASE


¡¡HORROR!!
¡¡CORRECTO!!
Deacuerdo
DE ACUERDO
Devían
DEBÍAN
































































































































AÚN O AUN RAE

aun.
(Del lat. adhuc).
1. adv. t. todavía (hasta un momento determinado).
2. adv. m. todavía (no obstante, sin embargo).
3. adv. m. todavía (en sentido concesivo).
4. adv. m. todavía (en sentido de encarecimiento o ponderación).
5. adv. m. Denota a veces idea de encarecimiento en sentido afirmativo o negativo.
ORTOGR. Escr. con acento cuando pueda sustituirse por todavía. Aún ('todavía') está enfermo. En los demás casos, se escribirá sin tilde. Te daré 100 duros, y aun ('hasta') 200, si los necesitas. No tengo yo tanto, ni aun ('ni siquiera') la mitad.
~ cuando.
1. loc. conjunt. advers. aunque.

AÚN - TODAVÍA
AUN -- INCLUSO, TAMBIÉN 

No han salido AÚN las notas.
AUN diciéndoselo su madre no hacía caso.
No estaba AÚN en la parada del autobús.
AUN los más dormilones madrugaron aquel día.

El adverbio solo y los pronombres demostrativos, sin tilde

http://www.rae.es/consultas/el-adverbio-solo-y-los-pronombres-demostrativos-sin-tilde

 El adverbio solo y los pronombres demostrativos, sin tilde

La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras bisílabas llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.
Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).
Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras.
Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.

El adverbio solo y los pronombres demostrativos, sin tilde

La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras bisílabas llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.
Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).
Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras.
Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.
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El adverbio solo y los pronombres demostrativos, sin tilde

La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras bisílabas llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.
Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos [= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros).
Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras.
Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido o un cambio en el orden de palabras que fuerce una única interpretación.
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MI O MÍ

La partícula mi se escribe sin tilde cuando es adjetivo posesivo («Pepe es mi primo») y cuando es sustantivo («Mi es una nota musical»); se escribe con tilde cuando es pronombre personal («Lo tengo delante de »).

.
(Del lat. mihi, dat. de ego, yo).
1. pron. person. Forma de 1.ª persona singular en masculino o femenino que se emplea para las funciones de complemento con preposición. Cuando la preposición es con, se dice conmigo.
a ~ qué.
1. expr. coloq. U. para mostrar indiferencia.
para ~.
1. expr. A mi parecer, según creo.
por ~.
1. expr. U. frecuentemente para manifestar indiferencia. Por mí, puede gastarse todo el dinero que quiera.
2. expr. coloq. Por lo que a respecta. Por mí, que se venga con nosotros.


mi1.
(Cf. fa).
1. m. Mús. Tercera nota de la escala musical.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

mi2.
(Apóc.).
1. adj. poses. mío. U. ante s.
2. adj. poses. Antepuesto a ciertos sustantivos, expresión cariñosa.
3. adj. poses. Mil. Tratamiento de respeto que, en algunos ejércitos, se utiliza antepuesto al grado correspondiente al dirigirse a un superior.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

mi3.
(Del gr. μῦ).
1. f. Duodécima letra del alfabeto griego (Μ, μ), que corresponde a m del latino.

Detrás de mí, encima de mí, al lado mío

En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.
El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición de (detrás de María) con los complementos de posesión, de estructura formalmente idéntica (la casa de María). Sin embargo, se trata de construcciones diferentes: en la primera (detrás de María), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (detrás), mientras que en la segunda (la casa de María) es un sustantivo (casa). Puesto que los adjetivos posesivos son modificadores del sustantivo, solo si el complemento encabezado por de depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo:
la casa de María = su casa o la casa suya.
Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita:
detrás de María no equivale a *su detrás, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo.
En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca es un adverbio).
Para no equivocarse, resulta útil saber que si se puede usar el posesivo átono antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también válida:
Estoy al lado de María > Estoy a su lado > Estoy al lado suyo (correcto)
Giraban alrededor de ti > Giraban a tu alrededor > Giraban alrededor tuyo (correcto)
pero
Estoy detrás de María > *Estoy en su detrás > Estoy detrás suyo/suya (incorrecto)
Vive cerca de ti > *Vive en tu cerca > Vive cerca tuyo/tuya (incorrecto)
Por último, es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse al lado suyo (y no al lado suya), puesto que el sustantivo lado es masculino.
- See more at: http://www.rae.es/consultas/detras-de-mi-encima-de-mi-al-lado-mio#sthash.R9EVw5Wj.dpuf

Detrás de mí, encima de mí, al lado mío

En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.
El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición de (detrás de María) con los complementos de posesión, de estructura formalmente idéntica (la casa de María). Sin embargo, se trata de construcciones diferentes: en la primera (detrás de María), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (detrás), mientras que en la segunda (la casa de María) es un sustantivo (casa). Puesto que los adjetivos posesivos son modificadores del sustantivo, solo si el complemento encabezado por de depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo:
la casa de María = su casa o la casa suya.
Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita:
detrás de María no equivale a *su detrás, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo.
En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca es un adverbio).
Para no equivocarse, resulta útil saber que si se puede usar el posesivo átono antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también válida:
Estoy al lado de María > Estoy a su lado > Estoy al lado suyo (correcto)
Giraban alrededor de ti > Giraban a tu alrededor > Giraban alrededor tuyo (correcto)
pero
Estoy detrás de María > *Estoy en su detrás > Estoy detrás suyo/suya (incorrecto)
Vive cerca de ti > *Vive en tu cerca > Vive cerca tuyo/tuya (incorrecto)
Por último, es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse al lado suyo (y no al lado suya), puesto que el sustantivo lado es masculino.
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Detrás de mí, encima de mí, al lado mío

En la lengua culta debe evitarse el uso de adverbios como cerca, detrás, delante, debajo, dentro, encima, enfrente con adjetivos posesivos; así pues, no debe decirse detrás mío, encima suya, etc., sino detrás de mí, encima de él, etc.
El origen de este error está en equiparar el complemento preposicional introducido por la preposición de (detrás de María) con los complementos de posesión, de estructura formalmente idéntica (la casa de María). Sin embargo, se trata de construcciones diferentes: en la primera (detrás de María), el núcleo del que depende el complemento preposicional es un adverbio (detrás), mientras que en la segunda (la casa de María) es un sustantivo (casa). Puesto que los adjetivos posesivos son modificadores del sustantivo, solo si el complemento encabezado por de depende de un sustantivo puede sustituirse sin problemas por un posesivo:
la casa de María = su casa o la casa suya.
Sin embargo, los adverbios no son susceptibles de ser modificados por un posesivo, de forma que no admiten la transformación descrita:
detrás de María no equivale a *su detrás, por lo que no es admisible decir detrás suya ni detrás suyo.
En consecuencia, para discernir si es o no correcta una expresión con posesivo, debemos fijarnos en la categoría de la palabra núcleo: si es un sustantivo, será correcta (puede decirse al lado mío, pues lado es un sustantivo); pero no será correcta si se trata de un adverbio (no puede decirse cerca mío, pues cerca es un adverbio).
Para no equivocarse, resulta útil saber que si se puede usar el posesivo átono antepuesto, la construcción con el posesivo tónico pospuesto será también válida:
Estoy al lado de María > Estoy a su lado > Estoy al lado suyo (correcto)
Giraban alrededor de ti > Giraban a tu alrededor > Giraban alrededor tuyo (correcto)
pero
Estoy detrás de María > *Estoy en su detrás > Estoy detrás suyo/suya (incorrecto)
Vive cerca de ti > *Vive en tu cerca > Vive cerca tuyo/tuya (incorrecto)
Por último, es importante señalar que el posesivo pospuesto debe concordar en género con el sustantivo al que modifica; así pues, debe decirse al lado suyo (y no al lado suya), puesto que el sustantivo lado es masculino.
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PALABRAS HOMÓFONAS

herrar.
(De hierro).
1. tr. Ajustar y clavar las herraduras a las caballerías, o los callos a los bueyes.

errar.                                                                                                    
(Del lat. errāre).
1. tr. No acertar. Errar el blanco, la vocación. U. t. c. intr. Errar en la respuesta. Era u. t. c. prnl.

hondo, da.
(Del ant. fondo1).
1. adj. Que tiene profundidad.

onda.
(Del lat. unda).
1. f. Cada una de las elevaciones que se forman al perturbar la superficie de un líquido.
2. f. Movimiento que se propaga en un fluido.
3. f. Cada una de las curvas, a manera de eses, que se forman natural o artificialmente en algunas cosas flexibles, como el pelo, las telas, etc. U. m. en pl.
4. f. Cada uno de los recortes, a manera de semicírculo, más o menos prolongados o variados, con que se adornan las guarniciones de vestidos u otras prendas.

hojear.
1. tr. Mover o pasar ligeramente las hojas de un libro o de un cuaderno.

ojear1.
1. tr. Mirar a alguna parte.

 hasta.
(Del ár. hisp. ḥattá, infl. por el lat. ad ista, hasta esto).
1. prep. Denota el término de tiempo, lugares, acciones o cantidades.

 asta.
(Del lat. hasta).
1. f. Palo a cuyo extremo o en medio del cual se pone una bandera.
2. f. cuerno (prolongación ósea).
3. f. Palo de la lanza, pica, venablo, etc.

horca.
(Del lat. furca, horca del labrador).
1. f. Conjunto de uno o dos palos verticales sujetos al suelo y otro horizontal del cual se cuelga por el cuello, para dar muerte a los condenados a esta pena.

orca.
(Del lat. orca).
1. f. Cetáceo que llega a unos diez metros de largo, con cabeza redondeada, cuerpo robusto, boca rasgada, con 20 ó 25 dientes rectos en cada mandíbula, con aletas pectorales muy largas, alta, grande y triangular la dorsal, y cola de más de un metro de anchura; color azul oscuro por el lomo y blanco por el vientre. Vive en los mares del norte y persigue las focas y ballenas; a veces llega a las costas del Cantábrico y aun al Mediterráneo.


hala.
1. interj. U. para infundir aliento o meter prisa.
2. interj. U. para mostrar sorpresa.
3. interj. U. para llamar.
4. interj. U. para denotar la persistencia en una marcha. U. repetida.

 ala1.
(Del lat. ala).
1. f. Cada uno de los órganos o apéndices pares que utilizan algunos animales para volar.


vasto, ta.
(Del lat. vastus).
1. adj. Dilatado, muy extendido o muy grande.

basto2, ta.
(De bastar1).
1. adj. Grosero, tosco, sin pulimento.
2. adj. Dicho de una persona: tosca (grosera).
2. m. As en el palo de naipes llamado bastos. EL basto
3. m. Cada uno de los naipes del palo de bastos.


bacilo.
(Del lat. bacillum 'bastoncillo').
1. m. Biol. Bacteria en forma de bastoncillo o filamento más o menos largo, recto o encorvado según las especies.

vacilar.                                                                                                  
(Del lat. vacillāre).
1. intr. Dicho de una cosa: Moverse indeterminadamente.
2. intr. Dicho de una cosa: Estar poco firme en su estado, o tener riesgo de caer o arruinarse.
3. intr. Dicho de una persona: Titubear, estar indecisa.
4. intr. coloq. Col., C. Rica, Cuba y Guat. Gozar, divertirse, holgar.
5. tr. Engañar, tomar el pelo, burlarse o reírse de alguien.


baca1.
(Del fr. bâche, y este del galo *bascanda).
1. f. portaequipaje (artefacto que se coloca sobre el techo del automóvil).

 vaca.
(Del lat. vacca).
1. f. Hembra del toro.
  
CAVO - cavar.
(Del lat. cavāre).
1. tr. Levantar y mover la tierra con la azada, el azadón u otro instrumento 
semejante.

cabo1.
(Del lat. caput, cabeza).
1. m. Cada uno de los extremos de las cosas.
2. m. Extremo o parte pequeña que queda de algo. Cabo de hilo, de vela.


barón.
(Quizá del franco *baro 'hombre libre').
1. m. Título de dignidad, de más o menos preeminencia según los diferentes países.
2. m. Persona que tiene gran influencia y poder dentro de un partido político, una institución, una empresa, etc.

varón.
(Del lat. varo, -ōnis, fuerte, esforzado).
1. m. Ser humano de sexo masculino.

 grabar.
(Del fr. graver).
1. tr. Señalar con incisión o abrir y labrar en hueco o en relieve sobre una superficie un letrero, una figura o una representación de cualquier objeto.
2. tr. Captar y almacenar imágenes o sonidos por medio de un disco, una cinta magnética u otro procedimiento, de manera que se puedan reproducir.

 gravar.                                                                                                 
(Del lat. gravāre).
1. tr. Cargar, pesar sobre alguien o algo.
2. tr. Imponer un gravamen.

USO DE LA G y LA J

USO DE LA G Y LA J

- Este recurso nos ofrece un test de 56 preguntas mediante el cual el alumnado puede reforzar sus conocimientos sobre las normas ortográficas que rigen la escritura de las letras "g" y "j".


- Actividad auditiva para realizar un dictado con palabras que contienen las letras "g" y "j", para trabajar las reglas ortográficas que afectan a este tipo de palabras, con el objetivo de reforzar el aprendizaje de la ortografía.